El sector privado puede contribuir a impulsar el crecimiento del sector público

Mano de obra e innovación, las claves de las empresas del caribe para ganar competitividad en el mercado mundial.

Uno de los llamados del sector empresarial barranquillero está encaminado a dejar de lado el miedo y confiar en la mano de obra de la región, que ha sido el motor de las grandes empresas en el Caribe.

Esa fue una de las principales conclusiones del Foro Casos y Resultados Empresariales, organizado por LR, donde participaron empresas como Tecnoglass y Sempertex, líderes en sus mercados.

Y es que para Christian Daes, presidente de Tecnoglass, justamente son las empresas las llamadas a impulsar el crecimiento del sector privado.

Durante su exposición, Daes aseguró que “nosotros somos los encargados de construir el futuro, el privado puede ayudar a que el público haga mejor su trabajo, al contar que Tecnoglass y Energía Solar, dos de sus compañías, suman $1,2 billones en ventas.

Al mismo tiempo, lamentó lo que considera “el problema del miedo”, a pesar de que, según él, los obstáculos que se ven en el país se repiten en todo el mundo, por lo que “cuando uno llega al final de todo, es cuando uno tiene determinación y no tiene miedo al fracaso”

En el mismo sentido, el presidente de Sempertex, Oswald Loewy, señaló que, en el caso de su compañía, que tiene presencia en 92 países de los cinco continentes y es líder en ventas en China, la clave ha sido no pensar en proyectos a corto plazo, sino poner metas a futuro.

“Las metas no son de corto plazo y mi mantra es que uno debe insistir, persistir y nunca desistir”, dijo Loewy, al tiempo que aseguró que en Sempertex le han apostado a “ser los mejores del mundo”.

“Hemos mantenido la promesa de valor que es provocar nuestra propia obsolescencia, somos unos sanos inconformes. Tenemos un producto que cumple especificaciones bastante altas, pero siempre estamos viendo cómo lo vamos a renovar”, explicó.

Ambos empresarios reconocieron que parte fundamental de su crecimiento está sostenido con el talento humano y la innovación de la región.

En este mismo sentido, la directora regional del Sena en Atlántico, Jacqueline Rojas, celebró que este potencial de la fuerza laboral de la región hace más atractiva la inversión para la ciudades del Caribe.

Durante su intervención, Rojas destacó que “nuestro factor diferencial es el talento humano, siempre el concepto de factor humano. Estamos haciendo apuestas muy importantes; en el Caribe tenemos un elemento diferenciador que atrae el crecimiento de empresas”.

A partir de la gran capacidad de la mano de obra, entre otros factores, el presidente de Tecnoglass define el concepto de éxito, pues su “único orgullo es que es un producto hecho en Barranquilla”.

Daes afirmó que “la riqueza y el éxito se pueden medir de muchas maneras. El éxito lo miro cuando salgo a caminar por toda la fábrica por tres horas y ver a 5.500 personas creando productos que se instalan en los proyectos más costosos del mundo. Ese es el orgullo: ‘made in Barranquilla’, y lo hemos puesto como producto número uno en ventanas”.

Estos altos estándares de los productos colombianos también son sinónimo de calidad en el resto del mundo, como explicó el presidente de Sempertex, quien aseguró que “para nosotros el ‘made in Barranquilla’ hace mucho tiempo se convirtió en un sinónimo de muy alta calidad, al punto que el boca a boca se vuelve muy efectivo: si quieres globos buenos, busca en Colombia”.

Sin embargo, también hay algunos retos que deben enfrentar las industrias en el Caribe y es la centralización de la actividad empresarial.

Daes lamentó que “deberíamos estar montando industrias para venderle a Estados Unidos todo lo que ellos le compran a Japón, China o Alemania”.

“Las industrias deben estar en las costas. A mí me cuesta más ir a Bogotá que ir a Nueva York o a Los Ángeles, ahí es donde tenemos el futuro, tenemos la materia prima, el lugar y el costeño, que no tiene el protocolo, pero tiene la alegría para que todo salga adelante”.

En el mismo sentido, Loewy contó que “poner un contenedor desde la puerta de nuestra empresa a cualquiera de las ciudades asiáticas nos cuesta US$800 que son un poco más de $2 millones”, mientras que el transporte de caucho, a menos de 500 kilómetros dentro del país, les cuesta $4 millones.

A pesar de estos costos que deben asumir las empresas, que para el caso de Tecnoglass puede ser un flete de hasta 20%, según el destino, el llamado de los empresarios es a no solo solucionar los problemas individuales, sino a pensar en crear empresa, con lo que se puede mejorar las condiciones de vida de más personas.

Así, la conclusión de Daes, es que en la región Caribe es aprovechar la mano de obra. “Tenemos los mejores ingenieros y arquitectos, el resto lo invito a que lo hagamos”.

Fuente: La República